Misery
De jueves a domingos, en el teatro Metropolitan, sigue Misery, obra de teatro de William Goldman basada en la novela homónima de Stephen King y protagonizada por Julia Calvo en el rol de Annie Wilkes y Juan Gil Navarro como Paul Sheldon. La obra fue representada en nuestro país en 1999, en el mismo teatro, con las actuaciones de Rodolfo Bebán y Alicia Bruzzo.
Con traducción y adaptación de Daniel Botti y Manuel González Gil, la obra utiliza recursos escenográficos mínimos y un diseño de sonido e iluminación funcional para ubicar al espectador en la casa de Wilkes, en donde Sheldon yace en una cama, imposibilitado de moverse por sus propios medios tras el accidente sufrido. La historia es bastante conocida por todos los que leyeron el libro o vieron la película: Wilkes tiene una admiración enfermiza por Sheldon, y está dispuesta a todo para evitar que él se recupere y se vaya de su casa. El reconocido autor, quien le agradece a Wilkes haberle salvado la vida, no tarda en sentirse abrumado y asustado por la personalidad inestable de esta mujer de la cual no será fácil librarse.
La película de Rob Reiner, protagonizada por Kathy Bates y James Caan (1990), ha sido de un éxito tal que resulta muy difícil alejarse de esos personajes y de las memorables escenas que quedan en la retina de quien haya visto el filme. La tarea del equipo artístico detrás de esta producción local no es fácil en ese sentido, pues se trata de materiales que alcanzaron mucha popularidad en un lenguaje específico (el cine) que potencia los pasajes más importantes de la novela. En esta adaptaciónse sitúa al espectador en el cuarto donde reposa Sheldon y, por convención teatral, en algunos otros sectores de la casa y exteriores. Lo más destacable de esta propuesta recae en los trabajos actorales de su dupla protagonista: Julia Calvo tiene una energía, por momentos desbordada, que corporiza efectivamente la mente trastornada de su personaje; y Juan Gil Navarro se luce en un rol en el cual lo gestual y el trabajo del tono, el ritmo y la intención del texto resultan fundamentales para dar credibilidad al horror que transita su Paul durante la obra.
Calificación: Buena. Entradas por Plateanet o en la boletería del teatro.
Sweeney Todd

Un musical cargado de venganza, sangre, muerte y oscuridad, con una exigente partitura del reconocido compositor Stephen Sondheim (1930-2021) y texto de Hugh Wheeler. La historia, ambientada en Londres durante el siglo XIX, narra el regreso a la calle Fleet de un barbero en búsqueda de venganza que se hace llamar Sweeney Todd. En el cine, el personaje fue interpretado por Johnny Depp; en el musical de Broadway que estuvo en cartelera hasta 2024, por Josh Groban y Aaron Tveit; y en la anterior versión teatral de nuestro país, por Julio Chávez, con dirección de Ricky Pashkus.
En esta oportunidad, Marcelo Rosa (Anastasia) se puso sobre los hombros la difícil tarea de llevar esta historia al escenario del Teatro Santa María, que reabrió sus puertas hace poco. El rol protagónico está a cargo de Emmanuel Degracia como Sweeney Todd; Anabella Borón es Mrs. Lovett; Tomás Ávila interpreta a Anthony Hope y Agustín Iannone se pone en la piel de Adolfo Pirelli. La escenografía resuelve en dos niveles las diferentes escenas (con una escalera que trae ciertas dificultades técnicas), con un vestuario acorde a la época y una iluminación funcional a la oscuridad que plantea la historia. Las actuaciones resultan desparejas en virtud de personajes que aún no encuentran el tono y la profundidad necesarias. En un musical de estas características, la interpretación tiene que ser tan convincente como el desempeño vocal. Encontrar el equilibrio entre ambas disciplinas es un trabajo descomunal, más aún con canciones de esta magnitud y personajes con distintas intenciones y matices. La traducción es otro aspecto a tener en cuenta, con pasajes en los cuales se utilizan palabras y expresiones que rompen con el verosímil de la época.
Emmanuel Degracia y Anabella Borón tienen la compleja tarea de darle cuerpo y voz a personajes que recorren escenas de gran intensidad dramática y exigencias vocales de estilo operístico. Se aprecian los cuadros corales en los que participa el ensamble y, en lo que concierne a los trabajos individuales, se destacan las actuaciones de Tomás Ávila y Agustín Iannone.
Calificación: Regular.
Entradas por Ticketek o en la boletería del teatro Santa María.
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