Alberto Horacio Cirigliano está pronto a cumplir sus 70 años, el día 5 de septiembre.
Es una persona cálida, graciosa y muy honesta. Nunca participó en un cargo público y, cuando quiso hacerlo, no alcanzó el dinero y retrocedió. ¿No es acaso una muestra de que la democracia argentina no siempre elige a los mejores, sino a quienes pueden pagar propaganda?
Sin embargo, Alberto H. Cirigliano también conoció a su gran amor, Mirta. Como en el filme argentino por excelencia, Elsa y Fred, nunca es tarde para obtener el amor.
Alberto anteriormente había enviudado y, como bien dice él, siempre hay “un derecho a no rendirse”. Por eso, en su vejez, no quiere política: quiere ser vecino.
Como Presidente del Movimiento Vecinalista de la Ciudad y organizador histórico de la Comisión del Día del Vecino en la Ciudad, él desea simplemente ser solidario y hacer hincapié en la virtud cívica.
Ese valor me lo transmitió a mí tan fuertemente que elegí fundar, en el conurbano, el Movimiento Vecinal Escobar. Creo que, como Alberto H. Cirigliano, sólo deseo lo mejor para el vecino.
Pero nunca discutimos temas nacionales.
Como me enseñó Alberto: “ser vecino es un deber diplomático”.
En una nota en AM Belgrano que me hicieron sobre un documental que realicé con las ideas de Alberto, llamado Vía Tradución, el año pasado comenté sobre esta idea de ser vecino y el deber que conlleva.
La reinterpretación de Alberto H. Cirigliano es similar al concepto de le visage d’autrui —el rostro del otro— del pensador francés Emmanuel Lévinas.
Para Lévinas, en el rostro del otro aparece una dimensión que excede al otro mismo: Dios, o aquello que puede ser lo sagrado. Y en esa extranjeridad, que existe incluso entre vecinos, se da asilo.
En tiempos en que el periodismo sufre, quiero agradecer el trabajo de Santiago Arguto y de EcoMedios de la comuna, porque muestran que el vecino también se expresa y han hecho la cobertura del Día del Vecino.
Este comunicado de Alberto H. Cirigliano por los 119 años del histórico barrio Villa Pueyrredón, que vivió toda su vida, es muy bello y ha recibido elogios.
Alberto cree que la democracia existe cuando haya vecinos dispuestos a ser solidarios los unos con los otros, sin importar las ideologías.

Por eso impulso que sea Personalidad Destacada de la Ciudad de Buenos Aires.
Porque creo que ese reconocimiento no sólo haría justicia con Alberto. También afirmaría que el vecino puede ser virtuoso cívicamente y estar comprometido con su comunidad.
¿Es una excusa?
Sí.
No es Alberto solamente lo que está en juego.
Está en juego una comunidad. O, mejor dicho, la idea de lograr una comunidad algún día.
Una comunidad que no necesita ser perfecta para existir, sino que necesita estar siendo.
Hay una comunidad que precisa estar siendo, no ser.
Estar siendo.
En ese estar siendo, agradezco enormemente lo que Alberto H. Cirigliano me enseña día a día.
Y, amistosamente, lo llamo:
padrino.
Leandro A. Cuellar
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