Ingeniera de profesión, lectora desde la infancia y poeta por vocación, la autora de “Mi Buenos Aires que Vivo” publicó el año pasado esta recopilación de poemas inspirados en distintos rincones de la Ciudad de Buenos Aires. En diálogo con nuestro periódico habló de sus comienzos en la escritura, de su vínculo con La Paternal y de cómo la ciudad se convirtió en materia poética
-¿Cómo comenzó tu relación con la escritura?
-“Siempre me gustó la escritura. Primero me gustó la lectura. Fui una lectora precoz. En mi casa siempre había libros. Tenía una hermana mayor muy lectora y una madre muy lectora. Todo eso a uno le va llegando. Sentía que me gustaba escribir y que escribía lindo, pero contar una historia es distinto. Cuando era chica me parecía que no tenía ninguna historia que pudiera interesarle a nadie. Entonces mis ganas de escribir se iban colando por distintos lugares”.
– Y sin embargo terminaste escribiendo poesía…
-“Sí, y es curioso porque de chica leía sobre todo novelas. A la poesía le tenía casi antipatía porque me parecía que describía cosas lindas y nada más. Finalmente terminé dedicándome a la poesía. Creo que ahí apareció mi parte ingenieril. Necesitaba una estructura, algo que me dijera que lo que estaba escribiendo estaba bien hecho. Por eso elegí el soneto. La estructura de los catorce versos, la rima, la cantidad de sílabas. Empecé a tratar de encajar lo que quería decir dentro de esa estructura y cuando lo logré sentí que ya podía escribir”.
– ¿Cuándo apareció la idea de publicar?
-“El libro terminó viendo la luz en 2025, pero en realidad reúne poemas que ya tenía escritos desde hacía bastante tiempo. Antes había participado en muchos concursos. Mandaba textos y muchas veces no pasaba nada. Hasta que participé en un concurso de un pueblo de Alicante, en España, dedicado a Santa María Magdalena. Gané el primer premio y publicaron mi trabajo en una antología. Incluso me mandaron el libro desde España”.
– Además de la escritura, la fotografía ocupa un lugar importante en el libro…
-“Sí. Hay otro de mis gustos que durante mucho tiempo estuvo medio oculto: la fotografía de la ciudad. No pretendo ser fotógrafa profesional, pero me gusta registrar lugares. Quizás la pandemia tuvo bastante que ver en esto. Cuando estuvimos tan encerrados y después empezamos a salir de a poco, empecé a conocer mejor el barrio donde vivo actualmente y también a mirar la ciudad de otra manera”
– ¿Cómo nació la idea de escribir sobre la Ciudad de Buenos Aires?
-“Fue surgiendo naturalmente. Una obra dedicada por igual a todas las partes de Buenos Aires sería un libro demasiado grande. Esto fue apareciendo a partir de los lugares por los que fui pasando y por aquellos por los que siento un afecto particular. En mi libro está fotografiado el barrio donde nací, el barrio donde vivo y también lugares cotidianos, como Retiro o el subte”.
– Estos últimos lugares se asocian generalmente con el apuro…
-“Claro. Cuando uno los recorre todos los días, apurado, incluso pueden inspirar sentimientos negativos. Pero si los mirás con más tiempo les encontrás su encanto. También me interesan mucho las calles. En Belgrano, por ejemplo, están los virreyes; en otras zonas aparecen los congresales de 1816. La ciudad tiene una historia escondida en sus nombres”.
– La Paternal aparece varias veces en el libro…
-“Sí. Viví treinta años en La Paternal. Cuando era chica no valoraba tanto el barrio porque iba al colegio en Caballito y mis amigas vivían para ese lado. Sin embargo, con los años aprendí a valorarlo muchísimo más”.
– ¿Qué imágenes te vuelven cuando pensás en La Paternal?
-“Muchas. Me acuerdo de salir con mi papá a comprar revistas usadas sobre la Avenida San Martín. De los vecinos sentados en la vereda durante las noches de verano. De los negocios del barrio. De las bolitas de los paraísos. Son imágenes que vuelven permanentemente. También recuerdo una Avenida San Martín muy distinta a la de hoy, con comercios importantes y mucha vida barrial”.
– Tu historia familiar también está muy ligada al barrio…
-“Sí. Mi mamá nació en la misma casa donde nací yo. Mis abuelos la compraron cuando se casaron, en 1917. Imaginate toda la historia que pasó por ahí. Escuché durante años los relatos sobre el arroyo Maldonado cuando todavía no estaba entubado, las inundaciones y las transformaciones que fue atravesando el barrio”.
– En varios momentos aparece la nostalgia como un rasgo porteño…
-“Sí, creo que somos bastante nostálgicos. Tenemos momentos de euforia, pero también mucha nostalgia. Por eso me acuerdo de las pizzerías que ya no están. No se me ocurre nada más porteño que una pizzería. También pienso en espacios desaparecidos como el Cine Parque de Villa del Parque. Son lugares que forman parte de la memoria colectiva”.
– También hablás de la convivencia entre distintas comunidades…
-“Sí. Eso me parece algo muy valioso de Buenos Aires. Nosotros éramos una familia católica y teníamos muchísimos vecinos judíos. Para mí era algo completamente natural. Con el tiempo entendí que esa convivencia entre distintos orígenes y tradiciones era una riqueza enorme”.
– ¿ Cambió tu vida cuando te jubilaste en relación a tu tiempo para dedicarte a la escritura?
-“Me dio tiempo. Durante los años de trabajo y con mis hijas chicas era muy difícil dedicarme a escribir. La jubilación me permitió volver a caminar, observar, sacar fotos y escribir con más tranquilidad”.
– ¿Cómo fue ver el libro publicado?
-“Muy emocionante. Lo presentamos en la editorial Dunken y después comenzó a llegar a las librerías. Pero uno de los momentos más lindos fue poder estar en la Feria del Libro firmando ejemplares. Es una de esas cosas que uno nunca termina de creer”.
-¿Y hay un próximo libro en camino?
-“Me gustaría seguir escribiendo sobre el tema porque la ciudad da para toda una vida. Hay barrios enteros que todavía no pude abordar porque simplemente no paso tan seguido por ellos. Siempre aparece un rincón nuevo, una historia nueva o una mirada distinta sobre lugares que uno creía conocer”.
– Además de escribir, ¿Qué otras cosas te apasionan?
-“Me gusta mucho leer historia. Me interesan los detalles, las pequeñas historias y las curiosidades que suelen quedar afuera de los grandes relatos. También me gusta la naturaleza, caminar por senderos cuando puedo escaparme un poco de la ciudad. Y el fútbol, que también ocupa un lugar importante. De hecho dedico uno de mis poemas a Diego Maradona y a su relación con La Paternal, ya que surgió de Argentinos Juniors, el “Semillero del Mundo”, equipo al que llevo en mi corazón por mis años vividos en el barrio”
Instagram: @gaby_literata
“Mi Buenos Aires que Vivo” es un libro de relatos y poemas escrito por la autora Gabriela Barcala (también conocida como María Gabriela Barcala). La obra, publicada por Editorial Dunken, recorre la historia, la poesía y las curiosidades de distintos rincones porteños, destacando lugares emblemáticos como Avenida de Mayo, Parque Chas, La Paternal y la zona de Retiro.El libro se encuentra disponible en diferentes tiendas y plataformas con envíos a todo el país:Cómpralo en la tienda en línea de Yenny El Ateneo a un precio aproximado de $14.250.
Para adquirir el libro “Mi Buenos Aires que Vivo”: Disponible en librerías Yenny/El Ateneo y buscalibre.com.ar
Caracteres: 6876
![]()




