Fuente: https://palermonline.com.ar/

La comunidad periodística y barrial de la Ciudad de Buenos Aires despidió con profundo dolor a Alexandra López, presidenta en ejercicio de la Asociación Civil Medios Vecinales, periodista, docente y una de las figuras más activas en la construcción del periodismo de cercanía en los últimos años.

Su fallecimiento, ocurrido en la noche del lunes, dejó un golpe seco en un sector que no siempre tiene nombres visibles, pero sí personas que empujan todos los días desde abajo. Y Alexandra era exactamente eso: motor, gestión y presencia.

Egresada de TEA y DeporTEA en 2008, su camino no fue el típico. No esperó oportunidades: las creó. Se formó en Social Media, Comunicación Digital y Periodismo Digital, incluyendo una diplomatura en la Universidad Pompeu Fabra, en España, cuando el mundo digital todavía era una promesa y no una obligación.

Pero donde realmente marcó diferencia fue en el hacer.

En 2009 lanzó su propia agencia de noticias parlamentarias, un proyecto que combinaba intuición, visión y una lectura adelantada del rol de la información política. Ese emprendimiento fue reconocido con el premio Desarrollo Emprendedor de la Ciudad de Buenos Aires, un reconocimiento que no solo validó su idea, sino también su forma de trabajar: con independencia, con criterio y con coraje.

Su perfil nunca fue estático. Se especializó en emprendedurismo, marketing y desarrollo de medios, entendiendo algo que hoy parece obvio pero que en ese momento no lo era: que el periodismo también tenía que aprender a sostenerse, a crecer y a adaptarse.

Desde ese lugar, su vocación docente se volvió central.

Fue profesora de Autogestión y Marketing de medios en TEA y de Marketing Deportivo en DeporTEA, formando a generaciones de estudiantes que no solo aprendían teoría, sino una manera concreta de ejercer la profesión. También integró la red de capacitadores de FOPEA, con el respaldo del programa Google News Initiative, desde donde llevó herramientas y conocimiento a colegas de todo el país.

Pero su rol más visible en los últimos años fue dentro de la Asociación Civil Medios Vecinales, donde asumió la presidencia en un contexto complejo para el sector. Allí impulsó la profesionalización, la articulación entre medios y la defensa de un periodismo que muchas veces queda fuera del radar, pero que es el primero en contar lo que pasa en los barrios.

No era solo gestión. Era presencia.

Quienes la conocieron coinciden en algo: estaba. En reuniones, en capacitaciones, en proyectos, en ideas nuevas. Siempre en movimiento. Siempre empujando.

Su muerte deja un vacío difícil de explicar en términos formales. Porque no se trata solo de un cargo o una función. Se trata de una generación de periodistas que entendió que el oficio también se construye colectivamente.

Hoy la despiden colegas, alumnos, amigos y medios de toda la ciudad.

Quedan sus proyectos, sus clases, sus discusiones, sus ideas.

Y queda, sobre todo, su forma de entender el periodismo: cerca, activo y comprometido.

Acompañan en este momento a su esposo, a sus hijos y a toda su familia.

El periodismo vecinal pierde una referente.
Muchos periodistas, una maestra.

Que descanse en paz.

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