Hoy entrenan en la calle, sobre el empedrado y entre autos. La escuelita de fútbol de Tejiendo el Barrio reúne a más de 50 chicos y chicas de 6 a 18 años. Hace más de un año piden un espacio junto a las vías del ferrocarril San Martín para construir una cancha: el proyecto está armado y el financiamiento conseguido, pero falta la autorización. Hablamos con Rocío Verón, coordinadora territorial de Tejiendo el Barrio; Tony Pérez García, referente en La Carbonilla; y Diego, el profe de la escuelita.

Es martes a la noche, hace frío y el empedrado está mojado. Sobre la calle, entre dos arcos que se arman y se desarman en cada entrenamiento, una veintena de chicos corre detrás de una pelota naranja. Cuando pasa un auto, el partido se detiene. Cuando llueve, directamente se suspende.
Así entrena la escuelita de fútbol de Tejiendo el Barrio en La Carbonilla, en La Paternal. Voces de la Comuna 15 estuvo en un entrenamiento y habló con Rocío Verón, coordinadora territorial de la organización; con Tony Pérez García, referente que vive en el barrio; y con Diego, el profe que está al frente del equipo.
La Carbonilla es un asentamiento de La Paternal que se extiende entre las calles Espinosa y Añasco y las vías del ferrocarril San Martín, en las cercanías de la estación Paternal. El espacio que reclaman para la cancha está justo ahí, al costado de las vías.
– Contanos quiénes son y desde cuándo están en el barrio.
Rocío: “Mi nombre es Rocío Verón, soy la responsable y coordinadora territorial acá de Tejiendo el Barrio. Estoy a cargo de la escuelita de fútbol junto con Tony Pérez García y un grupo de compañeros que son un montón: hoy somos por lo menos veinte personas que le ponen el cuerpo, el alma y el corazón por los vecinos y vecinas del barrio. Tejiendo el Barrio es una asociación civil que va a cumplir casi quince años. Empezó en el Playón de Chacarita, se fue extendiendo a Soldati y después a La Paternal, y también tenemos trabajo en dos barrios de Misiones, en Posadas. La escuelita existe hace doce años; yo llevo cuatro acá, acompañando y pensando el proyecto junto con otros profes”.
– ¿Y el reclamo por la canchita?
Tony: “Mi nombre es Tony Pérez García, soy referente de Tejiendo el Barrio y vivo acá en La Carbonilla. Tenemos el merendero para los chicos y los entrenamientos, que por ahora son lunes, martes y jueves. Estamos pidiendo un espacio al lado de la vía del tren para hacer una canchita, porque los chicos prácticamente no pueden jugar: no tenemos una canchita y siempre hay que estar corriendo de un lado a otro. El pedido lo venimos haciendo hace más de un año. Nosotros ya tenemos el proyecto armado y la plata, porque hay privados que la pusieron para hacer la canchita. Lo que falta es la autorización”.
– ¿Cómo los afecta no tener cancha?
Rocío: “Cuando llueve los entrenamientos se tienen que suspender, y el empedrado no son las condiciones para que un chico juegue. Los chicos juegan en la calle y pasan autos, entonces no pueden jugar tranquilos. Además una cancha permitiría desarrollar otro tipo de actividades comunitarias, que son importantes para cualquier barrio, para cualquier niño y niña, y también para las familias. La canchita que se hizo debajo del viaducto de Chacarita está construida por un proyecto colectivo: es el ejemplo de que se puede”.
– ¿Cuántos chicos participan y de qué edades?
Rocío: “Tenemos desde los seis hasta los dieciocho años. Están los más chiquitos, los baby, que es más para aprender y no compiten. Después la competencia arranca más o menos en cuarto y quinto grado, después primero y segundo año, y después de tercero a quinto año. Entre primaria y secundaria estamos entre treinta y cinco y cuarenta chicos en temporada alta, y en el mixto las chicas son unas quince. Los más grandes entrenan también al resto del equipo: eso lo generamos como transición, para que tomen la iniciativa y sigan desarrollándose”.
– ¿Contra quiénes compiten?
Rocío: “Jugamos en una liga con clubes de la zona y de toda la capital, y con distintos colegios. Nosotros estuvimos un tiempo inscriptos en una liga oficial, pero era muy costoso: había que tener cancha propia, botines determinados, cosas que para nosotros eran un impedimento. Esta liga es mucho más inclusiva. Es exigente en cómo se trabaja y cómo se desarrolla cada juego, pero no es cruel a la hora de pensar la competencia. Es mucho más de aprendizaje colectivo: lo que importa es compartir el juego y no solo ganar”.
– ¿Qué significaría para el equipo tener cancha propia?
Diego: “Buenas noches, me llamo Diego, soy el profe de los chicos. Hacemos el entrenamiento entre autos, motos y muchas otras cosas. Estamos queriendo la canchita para que los chicos tengan su propia cancha de fútbol, puedan divertirse, puedan jugar sus partidos de local y no estar pidiendo canchas prestadas para hacer su fútbol”.
– Además del fútbol, ¿qué otras actividades tienen?
Rocío: “Todos meriendan. Ahora estamos entregando meriendas porque entendemos que la situación está compleja y hay que acompañar. Y estamos desarrollando talleres de salud deportiva: nutrición, alimentación, prevención de lesiones. Estamos ahí en la lucha, pidiendo por acá y por allá, a ver si nos pueden dar una respuesta”.
El pedido lo resumió Rocío frente a la cancha improvisada, en el sector 2 de La Carbonilla: “Queremos una canchita para nuestros pibes y para los vecinos del barrio, un lugar lindo, cuidado, que tenga vestuarios, y que además de eso no corran peligro. Acompañanos a pedir esa canchita que tanto necesitamos.”
Tejiendo el Barrio en números
- La Carbonilla: asentamiento de La Paternal entre Espinosa, Añasco y las vías del ferrocarril San Martín, cerca de la estación Paternal.
- Casi 15 años de trabajo territorial. Nació en el Playón de Chacarita y se extendió a Soldati, La Paternal y dos barrios de Misiones, en Posadas.
- La escuelita de fútbol existe hace 12 años.
- Entre 35 y 40 chicos en temporada alta, más unas 15 chicas en el mixto.
- Edades: de 6 a 18 años, por categorías.
- Entrenamientos: lunes, martes y jueves.
- Merendero y talleres de salud deportiva.
- Un grupo de unas 20 personas sostiene el trabajo.
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