Funciona en Chacarita y también abastece a dependencias oficiales, parques y plazas. Qué dice la ley y qué telas se utilizan. Fuente: Clarín

Link a nota original: https://www.clarin.com/ciudades/sol-32-rayos-color-exacto-taller-porteno-fabrica-bandera-argentina-1946_0_VCp2cqH7pr.html

Hay 16 personas que están en todos los detalles. Se ocupan de que el color sea el celeste exacto. También observan que las proporciones y las dimensiones se ajusten a las regulaciones. Y que el sol tenga 32 rayos: 16 deben ser rectos y 16 en el sentido de las agujas del reloj, intercalados. Son especialistas en vexilología, diseño, estampado y costura de los paños, y empleados del taller que funciona desde 1946 y elabora las banderas argentinas que flamean en parques, plazas colegios y dependencias gubernamentales.

Desde el taller de Delgado 690, en Chacarita, producen un promedio de 100 banderas por mes.

La gran mayoría son de la Argentina y de la Ciudad de Buenos Aires, aunque también se abastecen pedidos para actos de ceremonial y protocolo que requieren, por ejemplo, insignias de otras provincias o países ante la visita de autoridades extranjeras. También se fabrican estandartes de pueblos originarios, como la whipala o la bandera del pueblo diaguita, y otras como la bandera de la Libertad Civil o la de la paz.

El proceso de fabricación tiene varias instancias, de las que se ocupan los 15 empleados. Hay áreas de diseño, costura, pintado e impresión. En un día de trabajo, en el salón se ve a varios diseñadores y administrativos que realizan sus tareas frente a los equipos informáticos que conservan un archivo digitalizado con los patrones reglamentarios de todas las banderas del mundo. Al mismo tiempo, en una sala contigua la tinta imprime el sol de la bandera argentina en amarillo y terracota.

“Las banderas oficiales deben hacerse respetando la reglamentación estipulada por ley, que determina los colores exactos, proporciones, tipos de tela y las características a tener en cuenta en el proceso de confección”, afirma Julia Domeniconi, secretaria de Atención Ciudadana y Gestión Comunal de la Ciudad, el área de la que depende el taller. Y agrega: “El mayor caudal de producción de banderas se genera para proveer a las comunas, para sus plazas, sedes comunales y otros espacios”.

“Muchas de las personas que trabajamos acá nos mimetizamos con el tema patrio, los colores, y no solo sentimos el orgullo de haberla hecho, sino de conocer los detalles”, señala Luis Corradi, uno de los integrantes del equipo del taller.

En el lugar también explican que, si bien el paño original creado por Manuel Belgrano no se conservó, en instituciones como el Museo Histórico Nacional se preservan algunos de los primeros ejemplares albicelestes.

“La bandera era primero blanca en la parte superior y celeste en la inferior, sin el sol; Belgrano dejó escrito que no teniendo bandera, la mandó a hacer en base a la escarapela, que nació unos días antes de la Revolución de Mayo, en 1810. En un cuadro que él se hizo pintar en una misión diplomática en Inglaterra, de cuerpo entero con un fondo ficticio, se ve una escena de la Batalla de Tucumán y un soldado con esa bandera, por lo que se cree que Belgrano expuso al pintor cómo era nuestra primera bandera”, explican los expertos del taller.

Las telas y el escudo

La sala de costura es uno de los lugares centrales. El escenario es dominado por las telas, las máquinas de coser y de bordado, y las mesas de corte. Alicia Casimiro es quien está al frente del equipo que comparte con Liliana y Delia. Allí se cortan, con tijera o a máquina, las tres fajas de las banderas según el tamaño. La franja blanca pasa luego a impresión, en donde por sublimación o pintado se estampa el sol. Solo en las versiones de las banderas de ceremonial va bordado.

El artista visual Beto Ayala es quien se ocupa de plasmar el sol en los ejemplares de gran tamaño. Según relatan sus compañeros, lo hace de memoria y a mano alzada. Usa un proyector que traslada la figura a la tela.

Tras el secado de la pintura, los paños vuelven a la sala de costura. Allí se unen las fajas, se hacen los dobladillos, los refuerzos y los márgenes para la colocación de las sogas de izado en las banderas que son para exteriores. Una vez planchada y doblada, la bandera argentina sale del taller rumbo a sus múltiples destinos.

El sol tiene sus propias reglas. “Por Ley, tiene un diseño que nosotros cumplimos y que algunas banderas producidas en otros talleres no respetan. Debe ser proporcional al tamaño de la bandera y los rayos deben ser 32. Pero no solo eso, 16 deben ser rectos y 16 en el sentido de las agujas del reloj, intercalados entre sí uno y otro”, explica Corradi. Y agrega: “El rostro que lleva el sol fue sacado de la primera moneda nacional, de 1816, y no hace mucho se modificó. Si bien persiste la figuración humana, se fueron las arrugas que tenía y cierta comisura, lo cual está justificado en la amplitud de diseños que se veían en la bandera. Además, la figuración era de un tono castaño, y tanto detalle a grandes alturas se apreciaba como una mancha, pero ahora el diseño quedó muy limpio”.

Medidas y vida útil

Está regulado que las medidas de la bandera argentina tienen que ser proporcionales al mástil donde se la ubique. Las hay de flameo o para su exhibición fija en despachos, oficinas y otras dependencias. Las primeras se confeccionan en poliamida, una tela liviana para que pueda flamear. Las más estáticas se hacen en gross de seda o tropical mecánico.

En cuanto a tamaños, existen para escritorio, de 24 por 15 centímetros, jardín, de 70 por 45, y las denominadas monumentales, de hasta 18 por 12 metros. “Debe cumplir con las proporciones exactas de tamaño de las franjas, distancia entre éstas y el sol, y sintonía con el asta. Los colores deben ser Pantone y todo debe respetarse: la costura, el tipo de tela. Si algo de eso no se cumple, no es la bandera nacional”, advierte Daniel Silva, especialista en vexilología o estudio de las banderas.

Más allá de las insignias que fabrican, al taller de Chacarita llega, en algunas ocasiones, la bandera que flamea en Plaza de Mayo. “A veces, cuando se rompe, la traen acá. Es de 15 por 10 metros, la más grande de las plazas”, dice Alicia Casimiro.

¿Cuánto dura una bandera? “Se renuevan cuando se deterioran -dice Corradi-. Algunas tardan cinco años y otras menos de un mes, depende de dónde estén ubicadas. No es lo mismo un lugar con viento que otro en donde el clima es diferente”.

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