Fue la residencia de 170 voluntarios de la congregación hasta el mes de julio, pero tiene una historia que se remonta a cuando era una fábrica de mosaicos. Fuente: La Nación (Publicada el 6 de noviembre de 2021- Por Vivian Urfeig)

Link a nota original: https://www.lanacion.com.ar/sabado/nueva-casa-foa-la-historia-desconocida-de-la-ex-sede-de-los-testigos-de-jehova-nid06112021/

Con 136 departamentos, templo, jardines y oficinas que preservan mayólicas y vitrales históricos, la ex sede de la Asociación Testigos de Jehová será el escenario de la expo Casa FOA. Cuando el 19 de noviembre se abran las puertas del edificio de la Av. Elcano 3850, en la frontera de Chacarita y Villa Ortúzar, la historia de esta manzana emblemática dará otra vuelta de página. El predio fue la residencia de 170 voluntarios de la congregación hasta el mes de julio, cuando se mudaron a un complejo de Nordelta con más comodidades.

Las instalaciones quedaron intactas: amplios ambientes con vestidores y bauleras individuales que serán intervenidos por un equipo de arquitectos, interioristas y paisajistas. La transformación para recrear 28 “espacios para vivir más felices” ya empezó.

La consigna pospandemia surge como el hilo conductor de Distrito Elcano (entre Charlone, Virrey Loreto y Rosetti), la edición 37°de la plataforma de diseño que desde 1985 interviene edificios patrimoniales y áreas que luego devienen en desarrollos inmobiliarios.

El comedor de los Testigos de Jehová dará espacio a una cafetería, el templo o Salón del Reino, a un formato de oficinas híbridas que combinarán arte y biofilia. Y algunos de los departamentos (con vestidores y bauleras individuales) se transformarán en cuartos temáticos.

Pero la ex sede de la Asociación Testigos de Jehová tiene una historia que se remontá mucho más allá del período en que el predio estuvo en sus manos.

Detrás de las paredes

Quebrada y abandonada, con un deterioro significativo y una jungla de yuyos en el jardín. Así encontraron los Testigos de Jehová a la ex fábrica de mosaicos Cattaneo Hermanos. Fue en noviembre de 1986, cuando adquirieron el terreno para la construcción de su sede. “La chimenea del horno de ladrillos estaba semi destruida. En 1987 empezó la demolición y la obra finalizó en 1989, bajo un novedoso sistema de ensamblado de paneles de hormigón premoldeados”, explica Marcos Donadio, portavoz de la sucursal argentina.

El 11 de julio de 1989 la congregación compró el edificio de la esquina, en Av. Elcano 3820 y Charlone. Una joya urbana de 755 m2 que aún sigue en pie, aunque tiene los días contados. “Decidimos preservar el valor histórico del conjunto que hasta julio se utilizó para cuestiones administrativas y coordinación de actividades de difusión”, señala Donadio.

Con vitrales originales, escudos familiares y aberturas de madera talladas, el edificio es un auténtico catálogo de revestimientos. Mayólicas en las paredes, mosaicos en los pisos, cerámicas y azulejos que hoy cotizarían en alza en los locales de reposición. Este showroom ochentoso forma parte de la historia de la fábrica, una de las principales industrias que tuvo el barrio, además de la ex Manufactura Algodonera Argentina, refuncionalizada en 1998 como La Algodonera, un conjunto de viviendas de 5 pisos en Av. Córdoba, Concepción Arenal, Av. Álvarez Thomas y Santos Dumont.

Murales patrimoniales

Cattaneo Hermanos dejó su impronta en más de 50 murales de la Línea D y E del subte porteño que integran una iniciativa de la Defensoría del Pueblo para incluirlos en la lista de elementos urbanos con declaración patrimonial. “Tertulia en la Alameda, Buenos Aires en 1830″, es una de las piezas de la estación Catedral (Línea D). “Retrata la Argentina y su sociedad entre 1830 y 1930. Está basado en bocetos de Rodolfo Franco de 1936 y muestra una escena bucólica: un paseo por la ribera del Río de la Plata en la antigua Alameda (hoy Avenida Leandro N. Alem).

En contrapartida, el mural ubicado en el andén norte de la misma estación refleja la Buenos Aires cosmopolita de 1936 en plena transformación: subterráneos, automóviles, el Edificio Kavanagh, la estación Retiro y Plaza San Martín”. El texto de Graciela Scocco, investigadora y licenciada en Historia del Arte, integra el informe “Homenaje a los pioneros de la primera mitad del s. XX”, publicado por la Revista Cerámica y da cuenta de la pasión por los azulejos que trajo Carlos Cattaneo en 1886. El inmigrante italiano se asoció con Victorio Banfi para crear la base de la industria de mosaicos, mármoles reconstituidos y cerámicas, como se observa en las fotos de época de la fachada que conservan en la Asociación Testigos de Jehová.

“Los murales fueron elaborados con la técnica de la cuerda seca que consistía en imprimir sobre el barro por medio de una placa o matriz los dibujos. Así quedaban en relieve las líneas y perfiles que servían para separar los esmaltes de diferentes colores. Luego se horneaban las piezas de cerámica”. Estos son los fundamentos del proyecto elevado por la Defensoría del Pueblo a la Legislatura.

“Sería una lástima que lo tiren abajo. Nos ocupamos con mucho cariño de preservarlo tal como lo encontramos”, reflexiona Donadio.

La expo de las nuevas formas de habitar

Mientras la desarrolladora Tyron Capital evalúa proyectos de arquitectura para levantar un complejo de viviendas con amenities y espacios verdes la organización de Casa FOA avanza con las instalaciones. Julio Oropel y José Luis Otiñano ocuparán el espacio de paisajismo central con la intervención geométrica “Desde el jardín” a partir de ladrillos artesanales que forman círculos y remiten a los patios coloniales. Los interioristas explican: “Apuntamos a la simbiosis de la Naturaleza, la cultura y la tecnología para ofrecer una propuesta sostenible, un punto de encuentro”, señalan bajo la añosa arboleda, entre ceibos, jacarandá en flor y palo borrachos. A tono con el concepto sustentable, los ladrillos están colocados de tal forma que resulten fáciles de remover y luego donar.

En tanto, donde funcionaba el Salón del Reino, la arquitecta Diana Gradel apura detalles de oficinas que combinarán arte y biofilia. “Son elementos claves para trabajar con extremo confort, en situaciones híbridas que combinan presencialidad y home office, rodeadas de obras de arte, oasis vegetal y equipamiento ergonómico”, contempla.

Durante la recorrida exclusiva para La Nación la arquitecta Catalina Ulloa repasó los hitos conceptuales de esta edición: “Nuestras casas nos desafían. La pandemia generó apropiación de los espacios, surgieron nuevas necesidades que llegaron para quedarse. Los conceptos e ideas de esta expo nos permitirán adaptar nuestros hogares sin resignar confort”. Además, adelantó que esta vez las circulaciones serán más fluidas y se diagramarán recorridos abiertos hacia los espacios exteriores.

Bienestar y relax, reformulación de espacios para vivir y trabajar. Un concepto que también retoma Viviana Melamed en el espacio fitness, diseñado para activar rituales: “despertar la conciencia, entrenar, estirar, relajar, leer, escribir, conectar, desarrollar y contemplar. Estará equipado con espaldares retroiluminados, yoga wall y centro de entrenamiento”, explica la arquitecta.

Por otra parte, cuatro muralistas aportarán color a las fachadas. Martin Ron, Jorge Pomar, Tano Verón y El Marian, homenajearán a la Escuela de la Bauhaus. Gunta Stölzl, diseñadora textil y una de las pocas mujeres docentes del movimiento ocupará uno de los motivos.

Entre los interioristas emergentes se destaca la propuesta de Regina del Carril, “Dormitorio para un chico extraordinario”, un espacio adaptado para un usuario con capacidades diferentes desde la arquitectura, el arte y la iluminación.

La expo ocupará 1.720 m2 del predio, la mitad de la ex sede de los Testigos de Jehová. Se podrá visitar entre el 19 de noviembre y el 19 de diciembre ($950 las entradas, casafoa.com)

El futuro llegó en forma de amenities

A foja cero porque “pasaron cosas”. Sin definiciones ni certezas. El futuro del complejo es una gran incógnita que al desarrollador Sebastián Sommer, director de Tyron Capital le cuesta develar. “Evaluamos distintas alternativas. El proyecto contemplará la manzana completa y será un conjunto de viviendas con amenities de calidad, pensadas para tiempos pos covid. Como también tenemos otros terrenos en la misma zona nos interesa que Distrito Elcano promueva la caminabilidad, la seguridad y que a su vez conserve el espíritu barrial”, dijo Sommer.

Los vecinos de Villa Ortúzar desconfían de las idas y vueltas del mercado inmobiliario y los vericuetos del nuevo Código Urbanístico. Están organizados, atentos y encabezan protestas, para evitar, por ejemplo, la construcción de edificios en Plaza Malaver a apenas 10 cuadras de esta sede, la manzana de Av. Elcano cuya piel encierra varias capas de transformaciones urbanas. De fábrica de mosaicos a residencia para voluntarios religiosos, el edificio ahora alojará las tendencias de diseño y arquitectura. Y luego volverá a cambiar de piel y de textura. Aunque todavía falta escribir esa parte de la historia.

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Fuente: La Nación

Foto: La Nación (Santiago Cichero – AFV)

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