En Grand Bourg, un proyecto busca unir dos caminos que rara vez se cruzan: la rehabilitación de jóvenes que atraviesan procesos de recuperación de adicciones y la alimentación saludable como motor de cambio

La iniciativa se llama “Reinserción Social Digna y Saludable”, y está impulsada por Mariela Martínez, una mujer que cree en la posibilidad de empezar de nuevo y en el poder de la comida como herramienta de transformación.

Desde hace un mes, el centro de rehabilitación “Renacer entre los Muros”, dirigido por el pastor Néstor Charra, se convirtió en el lugar donde la idea tomó fuerza. Allí, unos 40 chicos participan de talleres de nutrición y de cocina (próximamente habrá otro de habilidades blandas), con la meta de reinsertarse laboralmente en un entorno sano y digno.

El fuerte del proyecto son las milanesas de soja –su marca es “Miss Milanesas”- y los medallones de lentejas con arroz yamaní. Son alimentos naturales, ricos en proteínas, hierro y fibras, que no solo promueven un estilo de vida más equilibrado, sino que también ofrecen una salida laboral a quienes buscan un futuro diferente.

Los productos se comercializan en locales de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, y suelen tener muy buena recepción de los clientes que destacan su practicidad y sabor. Actualmente llegan a barrios como Núñez, Belgrano, Coghlan, Palermo, Villa Urquiza, Parque Chas y en el conurbano Vicente López y San Justo, con la expectativa de seguir ampliando la red de distribución. En la casa de Carolina Stetson, una vendedora de los productos de este proyecto, en el barrio de Coghlan, entrevistamos a ella y a Mariela para que nos cuenten más acerca del emprendimiento.

-Para empezar, ¿pueden presentarse y contar desde cuándo forman parte del proyecto?


– Mariela: “Vivo en Saavedra, Capital Federal. El proyecto se llama “Reinserción Social Digna y Saludable”. Todo comenzó cuando dejé las sustancias (adicción a drogas), pero empecé a reemplazarlas por la comida. Me di cuenta de que tampoco me hacía bien y, gracias a un tío que comía muy saludable, empecé a cambiar mis hábitos. Hice cursos de cocina y logré mejorar mi calidad de vida. La comida también puede ser una adicción, entonces surgió la posibilidad de estudiar cocina saludable y después aplicar todo eso a un proyecto que sirviera como salida laboral para quienes están en proceso de rehabilitación”.

-¿Cómo se conocieron y cómo empezaron a trabajar juntas?


-Carolina: “Yo estaba en búsqueda laboral y me contactaron con Mariela a través de Paola Campana. Empecé a elaborar las milanesas de soja y los medallones de lentejas con arroz yamaní, que son los puntos fuertes del proyecto”.

-Mariela: “Ahí le conté mi idea de que los chicos que están saliendo de las adicciones pudieran capacitarse y encontrar una forma digna de reinsertarse”.

-¿Dónde funciona actualmente el proyecto?


-Mariela: “En el centro de rehabilitación “Renacer entre los Muros”, en Grand Bourg, que dirige el pastor Néstor Charra. Hoy participan unos 40 chicos. Ya hicimos un taller de nutrición y ahora queremos sumar uno de habilidades blandas, además de armar equipos de ventas”.

-¿Desde cuándo producen y cómo surgió la iniciativa?


-Mariela: “Yo comencé a hacer milanesas de soja hace unos 20 años, en 2005. El proyecto de reinserción empezó a tomar forma hace tres años, y hace apenas un mes trasladamos las máquinas al centro “Renacer entre los Muros”. Los chicos están muy entusiasmados”.

-¿Cómo consiguieron las máquinas para producir?


-Mariela: “Es algo insólito porque son las mismas con las que arranqué. En su momento me ayudó Miguel, dueño de FAME, que me las compró y yo se las pagué con producción. Siguen funcionando hasta hoy. La idea es comprar más a futuro”.

-¿Qué productos elaboran?


-Mariela: “Hacemos milanesas de soja, que son una fuente de proteínas de alta calidad, medallones de lentejas con arroz yamaní, que aportan hierro y fibras. A futuro queremos sumar galletas de avena, carrot cake, productos con trigo burgol y canelones integrales rellenos de ricota magra y espinaca con salsa natural”.

-¿Cómo los comercializan y a qué precios?


-Mariela: “Tenemos vendedores en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano. El precio de una milanesa grande (180 g.) ronda entre $1600 y $1700, según la cantidad. Vendemos en locales como La Farola de San Justo, Chef León y Rojo y Negro en Nuñez, algunos comercios en la Avenida Cabildo, en Saavedra, en Las Cañitas y en otros barrios”.

-¿Qué recepción tienen los productos entre los clientes?


-Carolina: “Muy buena. La gente destaca que son alimentos saludables, livianos y rápidos de preparar: al horno o a la plancha están listos en un minuto. Eso facilita mucho la vida cotidiana”.

-¿Hasta qué zonas llegan con los repartos?


-Mariela: “Hoy llegamos a Núñez, Belgrano, Palermo, Villa Urquiza, Parque Chas, el centro porteño y en el conurbano Vicente López y San Justo y algunos otros puntos. Queremos seguir ampliando la distribución en la medida que la producción lo permita”.

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