Aún hoy, la palabra “psiquiatra” continúa generando ciertos temores o desconfianza en el imaginario popular, siendo vista como un profesional limitado para los “locos” o “los que están muy mal”. Y esto en los mejores casos en donde se habla de un “profesional”, ya que en algunas minorías se lo sigue considerando una especie de brujo que lee la mente, o un chanta que da drogas, como si la psiquiatría, en lugar de una ciencia, fuera una creencia a la cual se puede adherir o no.
Si bien estas muestras de desconocimiento son cada vez menos frecuentes, los profesionales de la salud mental nos continuamos encontrando con personas que dudan o tienen miedo de consultar, llegando en algunos casos a dejar que síntomas importantes empeoren, o hasta prefiriendo utilizar métodos sin ninguna evidencia científica que prometen soluciones milagrosas. Cuando esto sucede, nos indignamos de la falta de educación general sobre temas de salud tan importantes, mientras continuamos en el espacio de nuestro consultorio dándole información a aquellos valientes que se atrevieron a traspasar la sala de espera, siendo esencial que podamos llegar a los que aún siguen del otro lado.
Uno de los motivos de rechazo a consultar con un psiquiatra es que no hay mucha información sobre lo que sucede en la primera consulta, siendo ésta asociada a una medicalización automática de los síntomas, cuando en realidad, el medicar es solo una parte del obrar profesional. Desde la infancia nos enseñan lo que hace un doctor en la consulta, nos escucha el corazón, nos revisa la panza si duele o nos ve la garganta, entonces, ¿cómo nos examinan cuando lo que duele no es el cuerpo?
El estetoscopio del psiquiatra es la palabra, a través de ella se identifican los síntomas que trae la persona a la consulta y puede evaluarse el estado de los pensamientos y las emociones, claves para llegar a un diagnóstico que nos guíe para ayudar a quien sufre. Debido a esto, en la primer consulta podemos esperar lo siguiente:
- Preguntas de datos personales: más allá de lo meramente administrativo, esto permite conocer la cotidianeidad del paciente, si vive solo, como está formada su familia, a que se dedica, su nivel de instrucción, etc.
- Preguntas sobre antecedentes médicos y farmacológicos: algunas enfermedades consideradas “médicas” (dividiendo lo médico como corporal de lo mental o psíquico, simplificando a modo ilustrativo) pueden manifestar síntomas psiquiátricos, como por ejemplo, en el caso de algunas personas con hipotiroidismo, pueden darse síntomas depresivos. Esto es importante para descartar una posible causa orgánica y para tener en cuenta a la hora de elegir los fármacos a utilizar.
- Preguntas sobre el motivo de la consulta: según sea el motivo por el cual se consulta, el profesional indaga en profundidad sobre las características de los síntomas y su asociación con otras posibles manifestaciones.
- Entrevistas a familiares: en algunos casos, sobre todo el menores de edad o en ciertas patologías, puede requerirse una sesión con un familiar o persona cercana al paciente, a fin de complementar la información otorgada por el mismo.
- Pedido de estudios: podrán solicitarse análisis de sangre, orina o estudios más específicos según las manifestaciones clínicas, lo que permitirá un diagnóstico más certero.
- Diagnóstico y tratamiento: este paso no siempre se da en la primera consulta ya que muchas veces se requiere del anterior para completarlo.
Es importante tener en cuenta que el diagnóstico psiquiátrico no es algo automático, que muchas veces requiere un tiempo de investigación y es importante respetar el mismo. Con respecto al tratamiento, amplio tema a profundizar, puede incluir el uso de un fármaco que ayude a mejorar los síntomas principales, para poder profundizar en otras herramientas para tratar el cuadro general, como por ejemplo la psicoterapia. La elección de dicho fármaco se realiza mediante una evaluación de las características del paciente, las manifestaciones predominantes, el costo y el estilo de vida, así como las patologías concomitantes que pueda llegar a presentar.
Asistir a la consulta de psiquiatría conlleva establecer un vínculo con un profesional capacitado para atender las demandas y poder ver más allá de lo que se nombra. También es ser partícipe del propio tratamiento, manifestando dudas, miedos o prejuicios que puedan llegar a existir, para construir una mejor calidad de vida y demoler un poco más el desconocimiento general.
Julieta Bonino
Médica Psiquiatra
Ig: dra.julietabonino
Caracteres: 4523
![]()




