Por Manuel Germano

Se presenta hasta fin de mayo la segunda temporada  del unipersonal escrito y dirigido por el realizador de “Recuerdos a la hora de la siesta”, “Los monstruos” y “El brote”, entre otras obras, con la actuación de Monina Bonelli y Gretel Cortés al piano.

Decir que Emiliano Dionisi es uno de los nombres más resonantes de nuestro circuito teatral no es ninguna novedad. Escribe y estrena obras en circuitos alternativos, oficiales y comerciales. Su trabajo lo lleva a diferentes teatros del mundo, en giras donde cosecha el reconocimiento del público y la crítica. El año pasado, estrenó en el salón dorado del Teatro Nacional Cervantes “La diabla o como destruir el mundo”. Este año, el musical se trasladó a la sala principal de un must go del under: Timbre 4 (México 3554 – Boedo 640, CABA).

Mientras el público ingresa a la sala ella espera. Observa, capta las energías del lugar. Mónica, quien tiene múltiples habilidades, entre ellas, ser médium, es la invitada del teatro para realizar una sesión que tendrá sus particularidades. La dramaturgia, con texto y canciones que Monina interpreta con pasión y compromiso, nos sumerge en un monólogo en el cual el mediumnismo se cruza con la propia historia de la protagonista, lo que posibilita varias lecturas. Lo lúdico no tarda en volverse sombrío y hasta angustiante.

Lo musical es un elemento clave. Las canciones  construyen el avance de la acción dramática y los acontecimientos (la habilidad de la médium es poder conectar con los del más allá  a través de canciones), y también permiten conocer la profundidad del personaje, su historia familiar, porque hoy está parada frente a nosotros, qué tiene para decir, incluso más allá de lo que puede controlar.

Párrafo aparte para Martín Rodríguez, quien junto a Emiliano Dionisi escribió las letras de las canciones, y está a cargo de la dirección musical. Las piezas musicales  guían y sumergen al espectador en los distintos climas que recorre la obra, que exige una atención muy disfrutable por parte de la audiencia.  En este sentido me parece interesante citar un párrafo del trabajo de Marcelo Isse Moyano y Jimena Olivari: La tarea de la/el letrista es comunicar información vital para la trama. Si las letras cumplen con la premisa de ser una prolongación del texto hablado, se vuelven la perfecta expresión del estado emocional de mayor efervescencia del personaje. Sin perder de vista que las letras son parte de la estructura dramática, tienen un significado denotativo y connotativo, expresado a través de patrones literarios básicos como la descripción, la exposición, la narración y la persuasión. Por un lado, exponen un texto concreto, y por otro, son asociativas y brindan matices. (Hacia un Teatro Musical contemporáneo/ Marcelo Isse Moyano Jimena Olivari ISSN 2683-9318)

En el monólogo conviven lo terrenal y lo sobrenatural. La mujer que padece, siente y recuerda su propia vida, por un lado, y lo que no se puede explicar, lo relacionado con los espíritus y las voces del más allá, que si bien no dejan de ser una construcción ficcional, interpela al espectador en tiempos en los que los registros akáshicos, la tirada de cartas y la búsqueda de explicaciones o respuestas a través de “medios no convencionales” se encuentran presente en el día a día.   

La obra habla del mundo concreto. Creo que lo mediúmnico, los fantasmas, los espíritus, las almas, terminan siendo un conducto casi poético para  poder hablar de un mundo que, si frenás un poquito y miras hacia los costados, está bastante difícil y complicado” (Emiliano Dionisi, 28/7/25).

En la obra el personaje pregunta ¿Quién construyó este infierno terrenal? , y ahí se abre otra posible y muy presente dimensión: la política. Si bien el eje principal de la dramaturgia no está necesariamente puesto ahí, hay parlamentos expresos sobre la actualidad que permiten pensar los vínculos entre la maldad, la destrucción y la manipulación.

La diabla o cómo destruir el mundo”, en esta segunda temporada, sigue siendo una imperdible oportunidad de atravesar setenta minutos intensos, cargados de emotividad y múltiples lecturas, con un equipo artístico y técnico de primer nivel. El teatro hace bien.

Calificación: Excelente.

Funciones: Lunes 20.30 h. Entradas por Alternativa o en la web de Timbre 4

(https://www.timbre4.com/teatro/1245-la-diabla-o-como-destruir-el-mundo.html)

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