Nota: Dra. Carla Florencia González
Seguramente habrán observado que al parecer el celular nos escucha. De una charla casual con una amiga en un café, donde se ha dejado el teléfono sobre la mesa, luego surge un sinfín de recomendación respecto al tema en el celular.
Los reel se relacionan con lo hablado, los memes son inclinados a ese tema, y las publicidades de servicios y productos aparecen para resolver cuestiones que giran en torno a ese tema.
Es notable cómo los algoritmos de las redes sociales está a disposición del interés de cada uno. Si bien desconozco como es que funciona en su logística, entiendo que no es el primer mecanismo de control e información que se mete en las casas y en la privacidad de cada individuo.
La radio en su primer momento y luego la televisión, son medios de poder que están destinados a brindar la información apta para la sociedad. No es una realidad absoluta, no es una verdad probada, pero el uso y habito del consumo plasman una nueva realidad social mediante la información.
Esto hace que el paradigma (realidad social impuesta) sea de alguna manera parejo y compartido por la mayor parte de los consumidores de medios de comunicación.
No es casual, ni mucho menos inocente, mantener a una sociedad unida, con una fuerza de identidad e intereses en común era funcional a la constitución y conservación de un estado.
Hoy en día el dispositivo móvil, es parte de nuestra total privacidad, pasa a volcar la información en base a nuestros intereses. Varía la información en la misma magnitud que varían los intereses personales y refuerzan dichas creencias con imágenes, empatías y entretenimiento que naturalizan nuestras creencias o ideas, quitándonos la posibilidad de interrogarnos respecto si eso que estamos viendo es o no es REAL.
Como les decía no es inocente, ni mucho menos casual, esta estudiado el mecanismo de control social, primero desde afuera hacia la privacidad y hoy, se ha modificado controlando a los individuos desde su intimidad, hacia su exterior.
Las ideas y creencias son reforzadas 24hs cada día de nuestras vidas mediante información de la telefónica celular. Esto va moldeando las conductas, generalizando algunos comportamientos, imponiendo nuevas disciplinas y continuar con la vigilancia del comportamiento ciudadano como lo venia haciendo la teoría “del Panóptico” de Michel Foucault. Solo que ahora impacta directamente en la intimidad de las personas y los acompaña no solo desde la duda de la vigilancia, si no desde la certeza de que hay un control, un registro y una base de datos con intercambio constante de información mediante todos los datos que volcamos en las aplicaciones. Este nuevo tipo de dominio que se da agresivamente pero a la vez sigilosamente, ya deja ver los cambios y las diferencias tan tajantes que hay de creencias. La dificultad de discernir si lo aprendido es lo correcto, o lo correcto es desaprender lo ya adquirido, nos introduce en una incertidumbre necesaria y funcional para el poder en la actualidad.
Dicho esto es interesante el planteo de regular la invasión de la telefonía en los niños, jóvenes y adultos. Siempre hago la misma invitación, a cuestionarnos, si los cambios de conducta que vamos adquiriendo son un deseo interno o una necesidad impuesta mediante ideas que estructuran nuestras creencias y son funcionales a un autocontrol funcional al poder existente.
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Foto:BBC
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