A los 91 años, murió el martes 20 en la Ciudad de Buenos Aires; nacido en Croacia, llegó a la Argentina en barco escapando de la Segunda Guerra Mundial; conoció el deporte de las raquetas de grande, pero se convirtió en un apasionado profesor y trabajó en la escuela de la AAT. Fuente: La Nación (Nota publicada el 20 de abril)

El tenis argentino vive un profundo dolor. Branko Orsanic, el padre de Daniel (ex doblista y capitán del equipo nacional campeón de la Copa Davis 2016), maestro de cientos de chicos de diversos clubes porteños y bonaerenses (de Arquitectura, YPF y Banco Nación, por ejemplo), y también profesor de juveniles en la escuela de la Asociación Argentina de Tenis (José Luis Clerc, Fernando Dalla Fontana y los hermanos Gattiker fueron algunos de sus alumnos), falleció este martes (por el martes 20 de abril), a los 91 años, en la Ciudad de Buenos Aires.

Branko nació en Osijek, pero vivió en la capital croata, en Zagreb, hasta los 15 años. A los 19 años, tras escapar junto con su familia de la Segunda Guerra Mundial, llegó a la Argentina en barco. “Del viaje en barco me acuerdo muy bien. Fueron 18 días. Cuando pasamos por Gibraltar las olas pasaban por arriba del barco, que se llamaba Tucumán. Era un buque petrolero refaccionado para traer gente desde Europa a Argentina. No me olvido nunca más: las olas eran enormes, te llevaban de una punta a la otra. Así fue durante días; estuvimos todos descompuestos, hasta los marineros. Cuando vine acá, me recuperé pronto; en esa época era muy, muy lindo el país (1948)”, le narró Branko a LA NACION durante una radiante mañana de octubre de 2016, en el Club Arquitectura, del barrio de Agronomía, antes de que el equipo conducido por el mayor de sus tres hijos [también fue padre de Iván y Mariana] lograra la anhelada Ensaladera, curiosamente, en la tierra que dejó escapando de los conflictos.

Branko Orsanic, en su época de jugador y profesor; le enseñó a jugar a cientos de chicos de diversos clubes porteños y bonaerenses.

Entusiasta jugador de pelota paleta, Branko siempre decía que aprendió a jugar al tenis “de grande”, a los 20 años, pero lo hizo con tal pasión y dedicación que, con el tiempo, se encumbró en un didáctico profesor de tenis. Amante de la vida de club social, dio clases durante más de cuatro décadas, le enseñó a jugar a muchísima gente y siempre lo atrapó ese ámbito. Adoraba estar dentro de un court. Docente de alma, quizás estaba en un club acompañando a un jugador, pero veía algo en otra cancha, se acercaba y, en forma desinteresada, le daba indicaciones a otro tenista.

Al dejar Europa, la familia de Branko se cambió el apellido por seguridad: Orlovich en lugar de Orsanic. Ya viviendo en la Argentina, Branko no lo modificó durante años. “Cuando me hice profesor de tenis, tenía carnet de la Asociación Argentina de Tenis y le puse Branko Orsanic Orlovich, para que todo el mundo supiera quién era yo”, contó Branko. De hecho, Daniel jugó algunos torneos como Orsanic y otros como Orlovich, porque directamente lo anotaban sin preguntarle ya que los organizadores conocían al papá.

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“A veces se me iban los puntos con un apellido o con el otro, y en un par de torneos, hasta que lo unificaron, quedé afuera de clasificaciones porque sumaban los puntos para dos personas distintas”, rememoró, ya hace un tiempo, Daniel, actual comentarista de tenis en la cadena ESPN.

En 2016, Branko y Daniel Orsanic en el club Arquitectura; el tenis argentino está de luto por el fallecimiento del padre del ex capitán argentino de Copa Davis.

“Tener que dejar tu país y de esa forma debe haber sido un dolor y un aprendizaje grande. Esa experiencia, más la que vivió acá con mi madre [María Carolina Troitiño], nos las trasladó a los hijos. El valor por las cosas simples, el aprovechar lo que uno tiene, el respeto, el trabajo, siempre tener que luchar sin que nada sobrara. A mí me ayudó mucho como jugador, también como padre y ahora como entrenador”, describió, también hace algunos años, Daniel, número 24 del mundo en dobles en 1998 y dos veces semifinalista de Roland Garros.

Branko Orsanic junto con su hijo Daniel y Sebastián Gutiérrez, en noviembre de 2015, cuando el Club Arquitectura, en Agronomía, le asignó el nombre de la cancha donde trabajó más de 40 años.

En noviembre de 2015, el club Arquitectura le realizó un emotivo homenaje a Branko, asignándole su nombre a la cancha donde trabajó y enseñó durante 40 años. Por estas horas, el club del cruce de Beiró y Avenida de los Constituyentes está de luto. El próximo sábado (por el sábado 24), Branko será recordado, con un minuto de silencio, en un escenario muy simbólico: la escuelita de tenis del club (dirigida por Diego y Sebastián Gutiérrez, ex autoridad de la AAT y el ex integrante del cuerpo técnico de Orsanic en la Copa Davis y actual coach de Sebastián Báez, respectivamente).

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Daniel Orsanic lo despidió, también, en sus redes sociales, con un mensaje muy emotivo: “GRACIAS Papá por guiarnos con amor. GRACIAS Maestro por enseñarnos e inculcarnos Valores. GRACIAS Profe por haberme enseñado a jugar al Tenis. GRACIAS Viejo por habernos acompañado durante tantos años. GRACIAS BRANKO, gracias gracias. Ojalá llegue a ser la 1/2 de buena persona que fuiste vos!!!. Descansa orgulloso. TE QUIERO”.

Noble, con valores y disciplina del trabajo, empeñoso y didáctico, Branko Orsanic dejó una huella imborrable. El tenis está de luto.

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Fuente y Fotos: La Nación

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